Si alguna vez has intentado adelgazar sin conseguir los resultados que esperabas, probablemente sabes que perder peso no es tan sencillo como comer menos y moverse más. Pero ¿cuánto influyen realmente tus hábitos y cuánto depende de factores que no puedes controlar?
En una entrevista con Vida y Salud, el dietista-nutricionista Julio Basulto, autor de 17 libros sobre nutrición, nos habla de su última obra: el libro Todos gordos, con perdón. Tratar la obesidad en un mundo diseñado para engordar. En este, explica por qué debemos dejar de culpabilizar a las personas con obesidad y qué estrategias pueden ayudar a mejorar su salud.
La obesidad no es una cuestión de voluntad
También rechaza la idea de que las personas con obesidad carezcan de fuerza de voluntad. «La fuerza de voluntad si está. Quiero decir, una persona que acude a un profesional sanitario para controlar su peso corporal es porque ya tiene esa fuerza de voluntad«, señala.
Según Basulto, responsabilizar exclusivamente al individuo ignora las condiciones que influyen en sus hábitos y dificulta abordar el problema.
Perder entre un 5 % y un 10 % del peso puede ser un objetivo
Frente a las promesas de adelgazar rápidamente, Basulto propone establecer objetivos realistas y centrarse en los beneficios para la salud. Explica que, cuando está indicado perder peso, una reducción de entre el 5 % y el 10 % puede mejorar distintos factores de riesgo, incluso aunque la persona no alcance el peso considerado normal.
Por ejemplo, alguien que pesa 100 kilos podría experimentar beneficios al perder entre cinco y diez kilos. «El objetivo no es que la báscula marque una cierta cifra, el objetivo es que la persona tenga menos mortalidad y menos morbilidad«, afirma. Por eso, recomienda prestar atención también a la alimentación, la actividad física, el descanso, la composición corporal y otros hábitos que influyen en la salud.
¿Qué papel tienen los nuevos medicamentos para adelgazar?
Basulto reconoce que los medicamentos que regulan el apetito pueden ayudar a determinadas personas con obesidad. Sin embargo, advierte que los tratamientos individuales no resuelven por sí solos un problema que también tiene causas sociales.
Defiende que la prevención debe incluir medidas que faciliten el acceso a alimentos saludables y reduzcan la exposición a productos poco saludables, especialmente entre los niños.
Los hábitos que realmente importan
En su experiencia clínica, Basulto recomienda desconfiar de las dietas milagro y de las promesas de resultados rápidos. En cambio, destaca la importancia de mantener una alimentación basada principalmente en alimentos vegetales poco procesados, realizar ejercicio aeróbico y de fuerza y cuidar el sueño. La clave, explica, es mantener estos hábitos a largo plazo.
Su mensaje final es que el éxito no debería medirse únicamente por los kilos perdidos, sino por las mejoras en la salud y la calidad de vida.
Preguntas frecuentes
¿La obesidad es consecuencia de la falta de voluntad?
No. Julio Basulto explica que la obesidad está condicionada por la genética, el entorno y otros factores individuales. Culpar a las personas por su peso contribuye a la discriminación y no ayuda a resolver el problema.
¿Cuánto peso necesitas perder para mejorar tu salud?
Según Basulto, cuando está indicado adelgazar, perder entre un 5 % y un 10 % del peso corporal puede aportar beneficios, como reducir el riesgo de diabetes tipo 2 e hipertensión. No siempre es necesario alcanzar el peso considerado normal.
¿Los medicamentos para adelgazar son la solución a la obesidad?
Pueden ayudar a determinadas personas porque regulan el apetito y favorecen la pérdida de peso. Sin embargo, Basulto advierte que no solucionan por sí solos las causas sociales y ambientales de la obesidad.
¿Qué funciona para perder peso y mantener los resultados?
Basulto recomienda evitar las dietas milagro y adoptar hábitos sostenibles: una alimentación basada principalmente en alimentos vegetales poco procesados, ejercicio aeróbico y de fuerza, y un buen descanso.
¿Es más importante el peso o los hábitos saludables?
El peso es uno de los indicadores que pueden utilizarse para evaluar la salud, pero no el único. Basulto destaca la importancia de valorar también la composición corporal, la masa muscular, la alimentación, el ejercicio y el descanso.
Por Karla Islas Pieck
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