Hay personas más sociables, otras amantes del arte y otras muy aventureras. Hay algunas que son iguales que su familia y otras las ‘ovejas negras’. La ciencia cree que las diferencias de personalidad tienen un componente genético. Pero, todo apunta a una mezcla entre genética, ambiente, experiencia y cómo nos crían.
¿Existen los genes de la personalidad?
Los especialistas suelen ‘dimensionar’ la personalidad. La principal es en los llamados Cinco grandes rasgos de la personalidad. Denominado OCEAN por la letra con que inician cada uno en inglés. Son espectros, no categorías cerradas. Estas son:
- Extroversión. Lo sociable, energético y seguro es alguien. El opuesto es introvertido.
- Abierto a la experiencia. Corresponde a la imaginación, curiosidad, preferencia por la variedad de alguien. Una persona práctica será el opuesto.
- Amabilidad. Apunta al nivel de una persona a ser compasivo, cooperativo o confiar en los que le rodean. El opuesto es ser competitivo, desconfiado o centrado en sí.
- Responsabilidad. Habla de la disciplina, organización, cuidado de los detalles y ser orientado a objetivos. Una persona espontánea y flexible sería el opuesto.
- Neuroticismo. La tendencia a experimentar emociones negativas. Tales como la ansiedad, el estrés o preocupación. El opuesto es alguien calmo, seguro y resiliente.
“Al ser espectros no hay algo bueno o malo, simplemente nos define como personas. Tampoco tener mucho de uno significa un trastorno. Una persona puede ser sociable, pero al mismo tiempo poco imaginativa”, señala el psicólogo Geral Caro. Este punto es importante para evitar hacer de los rasgos etiquetas rígidas.
Por otro lado, aún no se ha encontrado, por ejemplo, ‘el gen de la extroversión’. La personalidad y genética tienen una arquitectura mucho más compleja. Investigadores dieron con 1260 variantes genéticas asociadas con los cinco grandes rasgos. Siendo 824 de ellas totalmente nuevas. De esto, concluyeron que:
- Cada variante tiene un efecto muy pequeño.
- Todas juntas explican un décimo de la variación de cada rasgo.
- No pueden concluir que estos genes ‘fabriquen’ la personalidad.
- Muchos de estos genes efectivamente se activaban más en el cerebro.
Encontrar una variante genética de un rasgo no significa encontrar ‘el gen’ que lo causa.
Entonces, ¿es la personalidad heredable?
Los estudios con gemelos llevan décadas. Y han mostrado que, aunque se parecen, no son iguales. Son casi idénticos, pero su personalidad puede diferir mucho. Aunque hay genes para los rasgos de personalidad, solo la mitad se puede explicar con genética. Que sean los rasgos heredables no significa que se esté predeterminado.
- La otra mitad viene de la crianza y las experiencia. Estas últimas pueden ser las amistades, el estrés o las oportunidades. Esto hará leves cambios entre cada uno.
- Dos hermanos no vivirán exactamente el mismo ambiente. Un cambio en amistades, en el profesor que les tocó, experiencias únicas que vivieron, etc.
Por eso, personalidad y genética son partes de un sistema, no dos fuerzas independientes. Aunque dos personas básicamente sean similares, siempre hay variación.
¿Y la epigenética?
A medida que vivimos junto a los genes aparecen ciertas marcas. Estas ayudan al cuerpo a ‘recordar’ la mejor forma de activar los genes. Así, los factores ambientales pueden influir en estos procesos.
Hace un tiempo ya se sabe que algunas veces estos ‘marcadores’ se pueden pasar a los hijos. O, mientras estamos gestándonos, las experiencias maternas pueden generarnos marcadores. Aún así, lo que sabemos es mucho más limitado de lo que cree la cultura popular.
Preguntas frecuentes
¿La personalidad se hereda?
Sí. Una parte de las diferencias individuales está relacionada con factores genéticos. Aunque no existe ‘el gen de la personalidad’. Además, la mayoría se debe a factores externos.
¿Qué son los Cinco Grandes?
Son cinco dimensiones utilizadas ampliamente para describir la personalidad. Son: apertura a la experiencia, responsabilidad, extraversión, amabilidad y neuroticismo.
¿La crianza cambia la personalidad?
No necesariamente. Aunque la crianza forma parte del ambiente que contribuye a su desarrollo.
¿El estrés de la madre durante el embarazo puede influir en el bebé?
Hay investigaciones que lo relacionan. Sin embargo, la evidencia es compleja y no se puede hacer una real afirmación de la personalidad futura.
¿La personalidad puede cambiar?
Sí. Aunque los rasgos muestran cierta estabilidad, también pueden cambiar. Resultado de procesos de desarrollo y experiencias.
Por Carlos Diego Ibáñez
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