Puede ser divertido para muchos niños, pero miedo infantil en Halloween también es algo común y normal. Un disfraz que provoca risas en un niño puede causar miedo en otro. Además, los videos y las imágenes aterradoras pueden hacer que algunos niños sigan pensando en lo que vieron. Incluso después de terminar la celebración. La clave no está en enseñarles a no tener miedo. Está en ayudarlos a reconocer lo que sienten, sentirse seguros y recuperar poco a poco el control.
Disfrutar de sentirse asustado
El miedo es una respuesta natural ante algo que una persona interpreta como una amenaza. Aunque parezca contradictorio, un niño puede saber que los monstruos no existen. Y, al mismo tiempo, sentir miedo cuando ve a alguien disfrazado frente a él. Una cosa es jugar con el miedo y otra es sentirse realmente amenazado.
Por eso no todos viven octubre de la misma manera. Influyen:
- La edad y el temperamento del niño.
- Las vivencias anteriores e imaginación, que pueden dejarlo sensible.
- La intensidad de lo que están viviendo
- El cansancio.
La Academia Americana de Pediatría (AAP) señala que los miedos ocasionales son habituales. Pero recomienda acompañar a los niños con comprensión y apoyo. No ridiculizando sus temores o presionarlos para que sean valientes.
Sensación de control y seguridad
Cuando el niño sabe que está jugando, entiende qué va a suceder y puede detener la actividad. El miedo puede convertirse en parte de una experiencia divertida y un estímulo.
Pero si lo que les asusta no les parece un juego, o es muy intenso, la sensación de control se pierde. El Instituto de la Mente Infantil recuerda que no todos los niños expresan el miedo igual. Por eso, más allá de preguntar si lo disfruta, es mejor preguntarnos:
- ¿Se ríe y busca continuar? ¿Está realmente jugado con el estímulo?
- ¿Está en una situación en donde puede parar o alejarse, si lo necesita?
- Una vez que acaba la experiencia, ¿recupera la calma y sigue jugando?
Si el niño quiere parar la actividad, hay que respetar esa decisión. No podemos forzar a que ‘aguante’ el susto, sino que aprenda a identificarse. No se trata de evitarlo, más bien es no obligarlo a soportar algo que está por sobre su capacidad de manejo.
Aunque un ‘no tengas miedo, si sabes que ese monstruo no existe’ puede tentar,no siempre resuelve la situación. Cuando el niño tiene miedo, primero debe sentirse seguro.
Enseñar a afrontar el miedo
La AAP recomienda ayudarles a que separen la realidad de la fantasía con frases sencillas. Por ejemplo, ‘mira, es una persona disfrazada’, ‘fíjate como la sangre es falsa’, ‘estamos en casa y estamos seguros’. Al final, con ayuda de sus padres, los niños van adquiriendo más estrategias en todos los ámbitos. Incluso para afrontar los miedos imaginarios. Y así, por disfrutar con tranquilidad de los juegos.
¿Algunas estrategias?
- Ponerle nombre a la emoción. ‘Lo que estás sintiendo es susto o miedo’.
- Ofrécele seguridad. ‘Mira a papá, mamá’.
- Separar lo real de lo imaginario. Explícale qué está viendo.
- Devolver el control. Alejarse, quitar el disfraz o parar la película.
- Dar tiempo. Esperen que el cuerpo se calme mientras respira y te abraza para explicar.
La preparación es especialmente útil. Especialmente si el niño piensa que algunas situaciones pueden resultarle difíciles. Antes de Halloween puedes contarle qué sucederá. Por ejemplo: ‘vamos a salir cuando esté oscuro. Algunas personas parecen monstruos, pero es un disfraz’
Las redes sociales pueden mostrar videos, imágenes y bromas de terror. Algunos contenidos pueden ser más de lo que un niño está preparado para procesar. Tener miedo está bien; quedarse solo frente al miedo, no. No hay ningún premio por soportar el mayor susto.
Preguntas y respuestas
¿Es normal que un niño tenga miedo durante Halloween?
Sí. Los miedos forman parte del desarrollo infantil. Y pueden intensificarse es esta época.
¿Debo obligar a mi hijo a enfrentarse a lo que le da miedo?
No conviene presionarlo para que sea valiente. Es mejor respetar sus señales y dar seguridad.
¿Cómo puedo preparar a mi hijo antes de Halloween?
Puedes hablar sobre lo que sucederá. Practicar con el disfraz y visitar durante el día los lugares que recorrerán por la noche. Esto puede ayudar a que algunos estímulos sean más previsibles.
¿Qué hago si mi hijo sigue teniendo miedo después de Halloween?
Observa si afecta su sueño, escuela o actividades cotidianas. Si persiste o interfiere consulta con un profesional. Ya sea pediatra o de salud mental infantil.
¿Todos los niños deberían disfrazarse en Halloween?
No. Algunos niños disfrutan de los disfraces y otros pueden sentirse incómodos con ellos. La celebración puede adaptarse a las necesidades y preferencias de cada niño.
Por Carlos Diego Ibáñez
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