Sentirse solo de forma persistente podría tener consecuencias que van más allá del bienestar emocional. Un amplio estudio internacional sugiere que existe una relación entre soledad y deterioro cognitivo, incluso cuando una persona mantiene contacto frecuente con familiares, amigos o vecinos. Lo importante, por tanto, no parece ser únicamente cuánta gente nos rodea, sino también cómo percibimos esos vínculos.
La investigación reunió datos de 175.070 personas mayores de 50 años de 18 países. Sus autores distinguieron dos experiencias que a menudo se confunden: la soledad, entendida como una percepción subjetiva, y el aislamiento social, que describe de forma más objetiva la cantidad de contacto que mantiene una persona.
¿Qué sabemos sobre soledad y deterioro cognitivo?
El trabajo, publicado en Journal of Personality and Social Psychology, combinó 11 estudios longitudinales. La asociación se mantuvo incluso después de tener en cuenta el grado de aislamiento social de los participantes.
En concreto, un aumento del 10 % en la frecuencia con la que los participantes decían sentirse solos se relacionó con un incremento de entre el 8 % y el 9 % del riesgo de pasar de una cognición normal a un deterioro leve o grave. Además, quienes declaraban mayor soledad tenían un 3 % menos de probabilidades de volver de un deterioro cognitivo leve a un funcionamiento normal. La asociación, sin embargo, no demuestra que sentirse solo sea por sí mismo la causa del deterioro.
«La soledad es una percepción. Puedes estar rodeado de una multitud y aun así sentirte solo, mientras que el aislamiento consiste simplemente en estar solo”, explica la Dra. Tomiko Yoneda, profesora asistente de Psicología en la Universidad de California, Davis, y autora principal del estudio.
Estar acompañado no siempre evita sentirse solo
La diferencia puede ser importante también en la consulta médica. Una persona con familiares, amistades y actividades sociales puede seguir experimentando una sensación persistente de desconexión. Por eso, preguntar por la calidad de los vínculos puede aportar información que no ofrece simplemente contar cuántas personas forman parte de su red social.
Contar con vecinos y una red social que favorezcan el contacto y el apoyo puede reducir el aislamiento, pero no garantiza que una persona deje de sentirse sola. Esa diferencia entre cantidad y calidad de las relaciones explica por qué dos personas con una vida social aparentemente similar pueden experimentar la soledad de maneras muy distintas.
Por qué importa la relación entre soledad y deterioro cognitivo
Los resultados plantean que la soledad podría ser un aspecto al que prestar más atención cuando se valora la salud de las personas mayores. No se trataría simplemente de preguntar si alguien vive solo o con qué frecuencia ve a otras personas, sino también de saber si esas relaciones le proporcionan la conexión que necesita.
La salud cognitiva depende, además, de múltiples factores. La actividad física, la salud cardiovascular y otros hábitos forman parte de un envejecimiento saludable, junto con el mantenimiento de relaciones sociales satisfactorias. La Organización Mundial de la Salud considera la conexión social un factor importante para la salud y advierte de las consecuencias que pueden tener la soledad y el aislamiento.
Estos resultados invitan a mirar más allá de si una persona vive sola o acompañada. Cuando la sensación de desconexión persiste o aparece junto con olvidos, dificultades de atención u otros cambios cognitivos, es recomendable comentarlo con un profesional de la salud.
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo sentirse solo que estar aislado socialmente?
No. La soledad se refiere a cómo percibe una persona sus relaciones, mientras que el aislamiento social describe de forma objetiva la cantidad de contactos que mantiene.
¿La soledad causa deterioro cognitivo?
El estudio encontró una asociación entre ambas situaciones, pero no permite afirmar que la soledad sea por sí misma la causa del deterioro cognitivo.
¿Cuánto aumenta el riesgo?
Un aumento del 10 % en la frecuencia con la que una persona declaraba sentirse sola se relacionó con un incremento de entre el 8 % y el 9 % del riesgo de determinadas transiciones hacia el deterioro cognitivo.
¿Cuándo conviene consultar a un profesional?
Cuando los problemas de memoria, atención o concentración son persistentes, empeoran o empiezan a interferir con las actividades habituales.
Por Miguel Ramudo
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