Pensar constantemente en alguien, imaginar el momento de verlo o revisar el teléfono para ver si te ha mandado un mensaje puede parecer parte del enamoramiento. Pero ¿qué pasa cuando esos pensamientos aparecen sin que quieras, ocupan buena parte de tu día y empiezan a interferir con tu bienestar?
Un nuevo estudio analiza una experiencia conocida como limerencia y sugiere que, en sus formas más intensas, esta sensación puede ser muy diferente a la de simplemente estar enamorado.
La investigación describe la limerencia como un estado intenso, persistente e involuntario de deseo y obsesión romántica hacia una persona específica, especialmente cuando ese deseo no es correspondido o existe incertidumbre sobre la relación.
Cuando pensar en alguien “nos roba” el cerebro
Los investigadores realizaron dos estudios. El primero incluyó a 1,647 personas y, según los autores, se trata de la mayor investigación cuantitativa sobre limerencia realizada hasta ahora.
Entre quienes experimentaban este estado mental, el primer episodio había comenzado aproximadamente a los 18 años. Los participantes reportaron unos cinco episodios en promedio a lo largo de su vida y cada fijación había durado alrededor de dos años.
Pero uno de los resultados más llamativos llegó en el segundo estudio. Los investigadores siguieron durante siete días a 51 personas que estaban atravesando un episodio de limerencia y les preguntaron repetidamente qué estaban pensando y cómo se sentían.
Los pensamientos sobre la persona en cuestión aparecieron en aproximadamente el 50 % de los momentos registrados. Y lo peor del caso es que no eran sólo fantasías bonitas. Los pensamientos también podían ser intrusivos, absorbentes y aparecían especialmente asociados con emociones negativas. La tristeza y la soledad se relacionaron con una mayor presencia de fantasías intrusivas que distraían a los participantes.
¿Enamoramiento u obsesión?
El estudio también encontró que las personas con limerencia incapacitante reportaban más experiencias adversas durante la infancia, apego inseguro y características cognitivas relacionadas con pensamientos obsesivo-compulsivos. Además, el 42 % mostraba al mismo tiempo señales de ansiedad, depresión, disociación y una tendencia excesiva a refugiarse en fantasías.
Pero es importante interpretar ese dato con cuidado. El estudio no demuestra que la limerencia cause ansiedad, depresión u otros problemas psicológicos. Tampoco significa que pensar mucho en alguien o vivir un enamoramiento intenso indique que tienes un problema de salud mental.
De hecho, la limerencia no es actualmente un diagnóstico psiquiátrico formal. Los autores consideran que hacen falta criterios más claros y estudios que permitan determinar qué tratamientos psicológicos podrían ayudar a quienes experimentan sus formas más incapacitantes.
Quizá la diferencia más importante esté en cuánto control tienes sobre esos pensamientos y cuánto afectan tu vida. Fantasear y pensar frecuentemente en alguien puede formar parte del enamoramiento. Pero cuando esos pensamientos son involuntarios, se prolongan durante meses o años y empiezan a interferir con tu trabajo, tus relaciones o tu bienestar, pueden estar señalando algo distinto.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la limerencia?
Es una preocupación romántica intensa y persistente por una persona, acompañada de pensamientos que pueden ser involuntarios e intrusivos.
¿Es lo mismo que enamorarse?
No necesariamente. El estudio se centró especialmente en una forma incapacitante caracterizada por pensamientos obsesivos y prolongados.
¿Es un trastorno mental?
Actualmente, la limerencia no es un diagnóstico psiquiátrico formal.
¿Cuánto puede durar?
En esta investigación, los episodios duraron alrededor de dos años en promedio. Eso no significa que siempre duren ese tiempo.
¿Está relacionada con la ansiedad o la depresión?
El estudio encontró asociaciones con ansiedad, depresión y otros problemas psicológicos, pero no demuestra que la limerencia sea su causa.
Por Karla Islas Pieck
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