Respiración y Pulmones Vida Saludable

Coágulos sanguíneos en los pulmones: cuándo actuar

4 min de lectura
Coágulos sanguíneos en los pulmones: cuándo actuar
Comparte este artículo:

Los coágulos sanguíneos que obstruyen las arterias de los pulmones pueden provocar una embolia pulmonar, una emergencia médica que requiere atención inmediata. Si no se diagnostica y trata a tiempo, esta afección puede afectar gravemente el funcionamiento del corazón y los pulmones, poniendo en riesgo la vida.

Reconocer los síntomas y conocer los factores de riesgo puede ayudar a buscar atención médica de forma oportuna.

¿Qué es una embolia pulmonar?

La embolia pulmonar ocurre cuando uno o varios coágulos sanguíneos bloquean el flujo de sangre hacia una parte del pulmón.

En la mayoría de los casos, estos coágulos se forman en las venas profundas de las piernas o de la pelvis, una afección conocida como trombosis venosa profunda (TVP). Si un fragmento del coágulo se desprende, puede viajar a través del torrente sanguíneo hasta los pulmones y obstruir una arteria pulmonar.

La gravedad dependerá del tamaño del coágulo, del número de arterias afectadas y del estado general de salud de la persona.

Síntomas

Los síntomas pueden variar de una persona a otra. Algunas presentan molestias leves, mientras que otras desarrollan un cuadro grave de forma repentina.

Los síntomas más frecuentes incluyen:

  • Falta de aire repentina, incluso en reposo.
  • Dolor intenso en el pecho que suele empeorar al respirar profundamente o al toser.
  • Mareo o desmayo.
  • Latidos cardíacos rápidos o irregulares.
  • Sudoración excesiva.
  • Piel fría, húmeda o con coloración azulada.
  • Pulso débil.
  • Tos, que en algunos casos puede acompañarse de sangre (hemoptisis).

Algunas personas presentan primero síntomas de una trombosis venosa profunda, como:

  • Dolor en una pierna.
  • Hinchazón de la pantorrilla o del muslo.
  • Enrojecimiento o aumento de la temperatura en la extremidad afectada.

Factores de riesgo

El riesgo de desarrollar una embolia pulmonar aumenta con la edad, especialmente después de los 60 años. Sin embargo, existen otros factores que también pueden favorecer la formación de coágulos sanguíneos, entre ellos:

  • Permanecer inmóvil durante períodos prolongados, como después de una cirugía, durante una hospitalización o en viajes largos.
  • Haber sufrido previamente una trombosis venosa profunda o una embolia pulmonar.
  • Cirugías mayores, especialmente de cadera, rodilla, pelvis o relacionadas con el tratamiento del cáncer.
  • Algunos tipos de cáncer y sus tratamientos.
  • Traumatismos o fracturas importantes.
  • Enfermedades que favorecen la coagulación de la sangre.
  • Embarazo y las semanas posteriores al parto.
  • Uso de anticonceptivos hormonales o terapia hormonal con estrógenos.
  • Obesidad.
  • Tabaquismo.
  • Antecedentes familiares de trastornos de la coagulación.

¿Cómo se diagnostica?

La embolia pulmonar puede confundirse con otras enfermedades, como un infarto, una neumonía o una insuficiencia cardíaca, por lo que es importante realizar una evaluación médica completa.

Además de valorar los síntomas y los factores de riesgo, el médico puede solicitar diferentes estudios, entre ellos:

  • Análisis de sangre, como la prueba del dímero D.
  • Angiotomografía computarizada (angio-TC), considerada actualmente el estudio de imagen de elección en muchos pacientes.
  • Gammagrafía de ventilación/perfusión, cuando la angio-TC no puede realizarse.
  • Ecografía Doppler de las piernas para detectar una posible trombosis venosa profunda.
  • Otros estudios de imagen o pruebas cardíacas, según las características de cada paciente.

Tratamiento

El tratamiento debe iniciarse lo antes posible para evitar que el coágulo aumente de tamaño y prevenir nuevas obstrucciones.

En la mayoría de los casos se utilizan medicamentos anticoagulantes, que ayudan a impedir la formación de nuevos coágulos y evitan que los existentes sigan creciendo mientras el propio organismo los va reabsorbiendo de manera gradual.

Cuando la embolia pulmonar es grave o pone en peligro la vida, el equipo médico puede valorar otros tratamientos, como:

  • Medicamentos trombolíticos, que ayudan a disolver el coágulo en situaciones específicas.
  • Procedimientos para extraer el coágulo mediante catéter.
  • La colocación de un filtro en la vena cava inferior cuando los anticoagulantes están contraindicados o no son suficientes.

La elección del tratamiento dependerá de la gravedad del cuadro y de las condiciones de salud de cada paciente.

Actuar rápidamente puede salvar vidas

Los coágulos sanguíneos en los pulmones constituyen una urgencia médica. Si presentas dificultad repentina para respirar, dolor intenso en el pecho, tos con sangre, desmayo o síntomas compatibles con una trombosis venosa profunda, busca atención médica de inmediato.

Un diagnóstico temprano y un tratamiento oportuno aumentan significativamente las probabilidades de recuperación y ayudan a prevenir complicaciones graves.

 

 

Comparte este artículo: